No es lo mismo, ni tampoco igual.
Sentarme en una banca a observar, ya no es lo mismo
Hablarte, cambió. Fue un diálogo, y ahora un monólogo. Antes eramos las dos, y ahora sólo una en caminos distintos. pensar y coincidir en palabras, ahora ya no es nuestra rutina, vamos en caída, directo hacia un precipicio sin fin y con una vista oscura.
Vamos en caída, tratando de aterrizar, y nos revolcamos en el aire, llevando la contra al viento y al tiempo.
Mirando a los demás hablar, caminar y gritar, nosotras sentadas y detenidas, sin hacer nada.
Esperando el día que imaginábamos, pero que no queremos. El día en el que ya no exista un monólogo, ni menos un diálogo, ya no exista la calma, y sólo la soledad en nuestro interior.
Añorando días lejanos.
Teniendo mucho que aprender, y mucho que ganar, sin tener la certeza, lo siento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario